Es necesario que en consideración del bien común se abstengan de seguirle la corriente al objeto del deseo en temas en los que claramente se equivoca. Independiente de los innegables beneficios personales que esta conducta pueda brindarles, están contribuyendo irremediablemente a la multiplicación de la estupidez y el deterioro del bienestar general. Así que la próxima vez que diga algo estúpido, piénselo dos veces, ¿De verdad vale la pena darle la razón por un polvo? Olvidelo, ya se puede venir en paz. Qué la belleza siga en su ignorancia. 

Te adivino al otro lado del patio

generosa funcionaria del sueño

en ti se doblan las voces de lo eterno

a tu cuerpo acuden todos los cuerpos

das paz y das fuego

comercias con hilos manchados

heroes silenciosos

tiranos del grito

todo lo alcanzas

todo lo tomas

invítame a vestir tu manto de aire

tu piel tejida de suspiros

dejame sumarme a tu cuerpo infinito.

Borrar cada palabra dicha

con cada palabra dicha

vivir en el presente

posando los pies

sobre las huellas tibias de la muerte.

Detenerse a rozar su manto de hormigas

y notar que lo eterno solo sobrevive en el contagio

del olvido al olvido

todo arde

como el fuego en el fuego.

La luz de los faroles se rompe en las cortinas y los barrotes del nicho

Sueña el espejo al fondo del pasillo con un mundo trizado

Con la piel de todos los espejos

Sueña

Con el fulgor de mil rostros

Con la trayectoria de una lagrima eterna

Con la trayectoria de la luz que lo evade

Sueña el espejo su reflejo infinito en los ojos del hombre

Sueña de la noche

los ojos que se cierran

Sueña en el estertor que lo multiplica contra el piso

se desvela con el sentido que lo elude

el destino de la palabra y el poema.

 

Has sentido

a media tarde

la certeza de no haber vivido

de borrar la linea vida

el dibujo de tiza que describía tu camino

de ser otro

y otro

y otro

irreconocible cada uno

vano

como el mismo elevarse del sol cada mañana.

Nos vigilan

Son los rostros de los que nos amaron

A pesar del olvido

A pesar del tiempo

Los creadores cariñosos de la memoria

Los abrazos rotos

Las manos cuarteadas

El beso indeleble

La cura del dolor

La cura de las almas

Las dulces cicatrices

Los dulces sueños

La arena de la esperanza en los torbellinos de sangre

Nos vigilan atentos los nombres

Los antepasados del fuego

Y pero abrazamos las sombras.

Nadie se sorprende ante el silencio

Callan las piedras

Callan las ruinas de la memoria

El jabón de las mañanas

y la espuma de los sueños.

Te han robado el silencio

lates

y el tambor alma no hace eco

muerdes

y la presa no sangra

desdentado devorador de palabras

hay sopa de poesía en tu solapa.

Podrida de la entrepierna al alma se adorna con flores y hojas del monte. Aquí y allá se regala indómita y potente en las ruinas de su libertad. Henos aquí reunidos, tus sombras y mis sombras.

Que bonita carroña, abono para flores de un día. Cuna de las moscas donde se revuelcan los sueños.

No es nada.

Los pies mojados.

El reflejo sombra.

El cielo boca arriba sobre el agua que tiembla.

Nada.

La vida viento.

Los segundos que caen al fondo del estomago como hojas secas, el sentirse lleno de hojarasca.

Este caminar milagroso entre los vivos.

Nada.

Una bolsa de vidrios rotos bajo el peso de la bota.

El abrazo espina, el dolor pulso.

Nada.

Yo tengo tu nombre.

Ven a quitarmelo.

Amarillos

En el abrazo ciego de los topos nos sentíamos inmortales.

Reflejo de los labios en los labios, lamíamos el infinito en las pupilas.

Pero parpadearon las horas que nos mentíamos nuestras y volvimos al ser que nos condena.

Yo

Hijo del duelo

He probado el afilado borde de tu lengua

Un corte limpio me ha dejado en el rostro

Lo llamaré sonrisa.

Mi alma es un hilo negro que atraviesa la noche, va de una rama a la otra entre las hojas. Convertido en un territorio que solo llega a ser orilla. Una navaja sin mango, sin hoja, sin filo. Sé que nadie puede llegar a enrollarse sin centro.

Por eso nunca duermo.

Nunca.

Nadie ponga tu felicidad al alcance de mi mano.

Ayer era una linea de sol avanzando sobre cuerpo alma.

El toque de una pluma en el cuello.

Delicada y ausente.

Quiero decir que incluso extrañarte fue un abrazo.

Que es dulce el recuerdo de tu aroma

y el beso fantasma que dejaste en mi mejilla.

La espera tambien es un regalo, para quien aguarda en la esperanza.

Aveces solo somos viento y no abrazo.

Callaban las corrientes del bosque para espiar a las bestias que merodeaban entre las afiladas hojas de hierba. Sospechaban las raíces de los pasos que esquivaban los arboles frutales, los abrevaderos del río. ¿A donde iban cuando se hacían vuelo? Cuando se desplomaban los cuerpos vacíos en los ombligos del llano.

El tiempo y su vulgaridad, trajo otros cuerpos sin vuelo. Ya no había silencio, ya no había misterio.

Adivinas la historia del mundo en las manchas de la mesa, las migajas en los dedos te recuerdan el asco que te producen las almas de arena, un fantasma te lame la comisura de los labios, sobre las vitrinas se desfiguran los cuerpos del paseo Junín y sus nombres invisibles se repiten en los bolsillos secretos del aburrimiento.  Te dices: deja de guardar nombres manchados debajo de la lengua. Si dices Carolina, vas a volver a vomitar un poco sobre tu alma.

Silencio

Tu dedo juega con una gota de café, la empuja de un lado a otro hasta que se evapora.

La servilleta huye con el viento, busca la calle, te abandona.

Despiertas y la muerte se ha echado a dormir sobre tu lengua.

Escupes meticulosamente en el vaso que dejaste a un lado de la cama y aunque el rostro desfigurado de tu aliento se conforma al fondo del vidrio, la peste no ha dejado tu boca.

Ese pasto de cerdos, ese bocado que se pudre, ese sabor que aborreces, eres tu.

Hu Wan Pen es el primer hombre en dar un salto evolutivo que cambiará la historia de la humanidad. A sus 12 años Hu perdió su pene sin razón aparente, un día volvió del colegio y el pene simplemente no estaba; en su lugar un pequeño conducto que apenas sobresalía, escurría copiosamente un poco de sangre y orina. El desconcierto fue generalizado, las explicaciones de los expertos no convencieron a nadie y el niño lloraba en los rincones y se miraba la entrepierna estirando la pretina resortada de su pantaloneta de algodón. Leer más

En la pared, escrito con mierda, se leía: “igual yo ya estava muerto”. Ramirez se llevo las manos a la cara, hastiado. Se acerco al cuerpo y recogió de entre la sangre otro poco de mierda, Lopez lo miró extrañado. Mientras caminaba hacía el muro dió un suspiro y le dijo: “Estaba se escribe con B larga Lopez. ¿No le enseñaron a escribir?” Leer más