Hu Wan Pen es el primer hombre en dar un salto evolutivo que cambiará la historia de la humanidad. A sus 12 años Hu perdió su pene sin razón aparente, un día volvió del colegio y el pene simplemente no estaba; en su lugar un pequeño conducto que apenas sobresalía, escurría copiosamente un poco de sangre y orina. El desconcierto fue generalizado, las explicaciones de los expertos no convencieron a nadie y el niño lloraba en los rincones y se miraba la entrepierna estirando la pretina resortada de su pantaloneta de algodón.

La solidaridad se apoderó de todas las pantallas. De pronto habían donantes de penes, penes mecánicos, cirujanos comprometidos con devolverle su hombría, su normalidad. Pero la opinión de los expertos recayó insistentemente en la necesidad de esperar a que el cuerpo del niño madurara. Hu debía esperar unos años para intentar cualquier intervención reconstructiva. Definir el tamaño del miembro a esta edad suponía consideraciones sobre la tranquilidad del joven y su allegados. Tambien la ciencia tendría tiempo de perfeccionar los procedimientos necesarios.

Con la discreción que le atribuimos a todos los que vienen con los ojos rasgados, la familia de Hu lo llevo a vivir con sus abuelos en el campo, allí el niño encontró cierta tranquilidad. Algunas semanas más tarde NatGeo se intereso en el caso y dejó atrás un interesantísimo caso de canibalismo entre caracoles, para viajar a conocer al niño. Hu se paró tímido frente al periodista científico Juan Valdez y este le bajo las misma pantaloneta de algodón resortada con la misma naturalidad con que se quitaba las medias cada noche. Ahí estaba, intacto. El pene de un niño de doce años. El mismo Hu no pudo disimular la emoción. La familia rompió en llanto. Pero para los enviados de NatGeo, todo era evidentemente el final de una farsa. El país encarcelo al padre de Hu y a los doctores que lo habían atendido.

La prensa internacional se encargo de que el mundo entero se enterará.

Sin embargo, un mes más tarde Hu volvía a casa entristecido. Guardaba en una servilleta que llevaba en el bolsillo su pene adolescente.

Asistió al centro de salud más cercano en compañía de sus abuelos. En vista de los antecedentes los doctores se lo tomaron con cuidado he informaron al gobierno. El niño quedo al cuidado de la Universidad Won Fei Hum de Ciencias de la Salud donde durante tres años se estudio el fenómeno en absoluto secreto. Algunos científicos creyeron encontrar en Hu facultades regenerativas similares a las de algunos reptiles. Para probar su hipótesis se propuso empezar por cortarle un dedo, en caso de tener éxito: un brazo, y así sucesivamente a hasta confirmar si sería posible que regenerara la cabeza.

Fue entonces cuando una reconocida feminista intervino. Para ella era evidente que Hu no podría regenerar cualquier parte de su cuerpo. Sólo sus genitales, y para el asombro de todos declaró que Hu sencillamente estaba experimentando aquello que las mujeres habían experimentado desde que conocieran las serpientes.

Para esa época Hu había alcanzado la madurez sexual. Entonces empezaron los experimentos que exploraban el funcionamiento de su miembro en cada uno de sus 45 días de duración. Las conclusiones serán entregadas a los medios en diciembre. Semana de caracoles ha sido un éxito rotundo.