Fragmentos

1. Yérguete, con los hombros hacia atrás

«La jerarquía de dominio no es el capitalismo. No es el comunismo, tampoco. No es el complejo militar-industrial. No es el patriarcado, ese artefacto cultural desechable, maleable, arbitrario. Ni siquiera es una creación humana, no en el sentido más profundo. Es en cambio un aspecto casi eterno del medioambiente. […] Hemos luchado por una posición desde antes de tener piel, o manos, o pulmones, o huesos. Poco hay más natural que la cultura. Las jerarquías de dominio son más antiguas que los árboles».
«Presta cuidadosa atención a tu postura. Deja de languidecer y andar encorvado. Di lo que piensas. Pon tus deseos por delante como si tuvieras derecho a ellos, al menos el mismo derecho que otros. Camina erguido y mira directamente hacia delante. […]
«Así fortalecido e incentivado, puedes elegir abrazar el Ser, y trabajar por su promoción y su mejora. Así fortalecido, puedes ser capaz de mantenerte de pie, incluso durante la enfermedad de un ser querido, incluso durante la muerte de un padre, y permitir que otros hallen fuerza a tu lado cuando, de otro modo, se sentirían abrumados por la desesperación. […] Así puedes ser capaz de aceptar el terrible peso del Mundo, y encontrar la alegría».

2. Trátate a ti mismo como a alguien a quien tienes la responsabilidad de ayudar

«Hombre y mujer y padres e hijos son categorías, para nosotros, naturales, profundamente incrustadas en nuestras estructuras de percepción, emoción y motivación.»
«Si queremos cuidarnos adecuadamente, tendríamos que respetarnos, pero no lo hacemos porque somos —sobre todo ante nuestros propios ojos— criaturas caídas. Si viviéramos en la Verdad; si habláramos con la Verdad, entonces podríamos caminar con Dios otra vez, y respetarnos, y respetar a los otros y al mundo. Entonces podríamos tratarnos como a la gente que nos importa. Podríamos luchar para enderezar el mundo».
«Mucha gente carga el peso intolerable del disgusto por sí misma, el autodesprecio, la vergüenza y los complejos. […] Merecemos respeto. Tú mereces respeto. Tú eres importante para otras personas, tanto como para ti mismo. Y tienes un papel vital que cumplir en el destino en desarrollo del mundo. Estás, por lo tanto, moralmente obligado a cuidarte.Deberías cuidarte, ayudarte y ser bueno contigo del mismo modo en que deberías cuidar, ayudar y ser bueno con alguien a quien amas y valoras».

«Debes considerar el futuro y pensar: ‘¿Cómo podría verse mi vida si me cuidara adecuadamente? ¿Qué carrera me desafiaría, me haría productivo y útil, de manera tal que pueda cargar mi cuota de peso y disfrutar las consecuencias? ¿Qué debería estar haciendo cuando tengo libertad para mejorar mi salud, expandir mi conocimiento y fortalecer mi cuerpo?’ Debes saber dónde te encuentras para entonces poder marcar tu ruta».

3. Hazte amigo de quien quiere lo mejor para ti

«Quizá estás salvando a alguien porque eres una persona fuerte, generosa, centrada, que quiere hacer lo correcto. Pero también es posible —y quizás más probable— que sólo quieras llamar la atención sobe tus reservas inextinguibles de compasión y buena voluntad».

Peterson hace una defensa controversial de Nelson, el bully de Los Simpsons.

«O quizá porque es más fácil parecer virtuoso cuando se está al lado de alguien totalmente irresponsable. […] Tu alcoholismo rampante hace que mis borracheras ocasionales parezcan triviales. Mis largas conversaciones serias contigo sobre tu matrimonio que se cae a pedazos nos convencen a ambos de que estás haciendo todo lo posible y que yo te estoy ayudando hasta el límite. Parece que hay esfuerzo. Parece que hay progreso. Pero una mejoría real necesitaría mucho más de ambos».

«O quizá no tienes plan, genuino o de otra naturaleza, de rescatar a alguien. Te juntas con gente que es mala para ti no porque sea mejor para alguien, sino porque es más fácil.Lo sabes. Tus amigos lo saben. A todos los une un contrato implícito: uno que lleva al nihilismo, y al fracaso, y al más estúpido de los sufrimientos. Todos ustedes han decidido sacrificar el futuro en aras del presente».

4. Compárate con quien eras ayer, no con cómo es otro hoy

«Podrías comenzar por no pensar, o mejor dicho, aunque menos mordazmente, por negarte a someter tu fe a la racionalidad actual, y su estrechez de miras. Esto no significa ‘Vuélvete estúpido’. Significa lo opuesto. Significa en cambio que debes dejar de maniobrar y calcular y conspirar y complotar y aplicar y exigir y evitar e ignorar y castigar. Significa que debes hacer a un lado tus estrategias antiguas. Significa, en cambio, que debes prestar atención como nunca prestaste atención antes.»

«‘¿Qué puedo hacer, que yo pudiera realizar, para hacer que la Vida sea mejor?’ No te ordenas qué debe ser ‘mejor’. No eres un totalitario, ni un utópico, ni siquiera a solas, porque has aprendido de los nazis y de los soviéticos y de los maoístas y de tu propia experiencia que ser totalitario es algo malo».
«Apunta alto. Pon tu mirada en el mejoramiento del Ser. Alinéate, en tu alma, con la Verdad y el Bien Superior. Hay un orden habitable que establecer y hay belleza que traer a la existencia. Hay mal que derrotar, sufrimiento que calmar, y estás tú, que te tienes que mejorar».

Esto es, en mi interpretación, lo que constituye la cumbre ética del canon occidental».

5. No permitas que tus hijos hagan algo por lo cual te desagraden

«¿Fue realmente algo bueno, por ejemplo, liberalizar espectacularmente las leyes de divorcio en la década de 1960? No me resulta claro que lo crean los niños cuyas vidas fueron desestabilizaras por la hipotética libertad que introdujo este intento de liberalización.»

«Veo a los padres de hoy con miedo a sus hijos, y en buena media porque se los ve como los agentes interpósitos de esta hipotética tiranía social [de los niños] y al mismo tiempo se los priva del crédito por su papel como agentes benévolos y necesarios de la disciplina, el orden y la convención. […] Aumentó la sensibilidad paterna ante el sufrimiento emocional de los hijos en lo inmediato, mientras que se intensificó su temor a dañar a los hijos hasta un grado doloroso y contraproducente».

«Los padres modernos se aterran ante dos palabras que con frecuencia se yuxtaponen: disciplina y castigo. Les evocan imágenes de prisiones, soldados y botas de combate. La distancia entre disciplinario y tiránico o entre castigo y tortura, por cierto, se cruza fácilmente. La disciplina y el castigo se deben tratar con cuidado. El miedo no me asombra. Pero ambos son necesarios. Se los puede aplicar inconsciente o conscientemente, mal o bien, pero no hay manera de evitarlo».

«El deber principal de los padres es hacer que sus niños sean socialmente convenientes».

6. Ordena tu casa perfectamente antes de criticar el mundo

«Con frecuencia las personas piensan de manera mefistofélica, aunque pocas veces actúan según sus pensamientos, tan brutalmente como los asesinos de masas en las escuelas, las universidades o los teatros. Cuando experimentamos la injusticia, real o imaginaria; cuando nos topamos con la tragedia o caemos presa de las maquinaciones de otros; cuando vivimos el horror y el dolor de nuestras propias, limitaciones, aparentemente arbitrarias, [en esos casos] la tentación de cuestionar el Ser y maldecirlo surge vilmente de la oscuridad. ¿Por qué la gente inocente debe sufrir tan terriblemente? ¿Qué clase de planeta sangriento, horrible, es este entonces?»

Peterson cuestiona la liberalización del divorcio en la década de 1960.

«La gente que sufre el mal puede, sin dudas, desear perpetuarlo, hacérselo a otros. Pero también es posible aprender el bien al sufrir el mal. Un niño que ha sufrido bullying puede imitar a quienes lo atormentaron. Pero también puede aprenderse su propio abuso que está mal abusar de la gente y hacer que sus vidas sean infelices. Alguien que fue atormentado por su madre puede aprender de sus experiencias terribles que ser un buen padre es muy importante».

«Estudia tus circunstancias. Empieza por lo pequeño. ¿Has sacado todo el provecho posible de las oportunidades que se te han ofrecido? ¿Te esfuerzas en tu carrera, o en tu trabajo, o dejas que la amargura y el resentimiento te sostengan y te tiren abajo? ¿Has hecho las paces can tu hermano? ¿Tratas a tu cónyuge y a tus hijos con dignidad y respeto? ¿Tienes hábitos que están destruyendo tu salud y tu bienestar? ¿Realmente cumples con tus responsabilidades? […] ¿Has limpiado tu vida? Si la respuesta es no, he aquí algo para intentar: Comienza por dejar de hacer lo que sabes que está mal».

7. Persigue lo significativo (no lo que resulta conveniente)

«El placer de lo conveniente puede ser fugaz pero, con todo, es placer, y eso es algo para acumular para protegerse del terror y el dolor de la existencia. Sálvese quién pueda, como dice el proverbio. ¿Por qué no, simplemente, tomar todo lo accesible, cuando la oportunidad se presenta? […] ¿O hay una alternativa, más poderosa y más convincente? Nuestros ancestros elaboraron respuestas muy sofisticadas a esas preguntas, pero todavía no las comprendemos bien. Eso es porque en buena medida son tácitas, se manifiestan principalmente en los rituales y en los mitos […] La historia bíblica del Paraíso y la Caída es una de ellas, creada por nuestra imaginación colectiva y elaborada durante siglos».

«Al asumir un sacrificio, nuestros antepasados comenzaron a manifestar lo que se consideraría una propuesta, si se expresara en palabras: que en el futuro se podría lograr algo mejor si en el presente se renunciara a algo de valor».

«No hay fe ni coraje ni sacrificio en hacer lo conveniente. […] Tener sentido en la vida es mejor que tener lo que uno quiere, porque uno puede no saber lo que quiere, ni lo que realmente necesita».

«¿Qué pasó exactamente en el siglo XX, en todo caso? ¿Cómo fue que muchas decenas de millones de personas tuvieron que morir, sacrificadas en nombre de los nuevos dogmas y las ideologías? ¿Cómo fue que descubrimos algo peor, mucho peor, que la aristocracia y las creencias religiosas corruptas, que el comunismo y el fascismo procuraron, tan racionalmente, suplantar?»

8. Di la verdad o, al menos, no mientas

«La vida es sufrimiento. Buda lo afirmó, explícitamente. Los cristianos describen ese mismo sentimiento con el imaginario: el crucifijo divino. La fe judía está saturada de su recuerdo. La identidad entre la vida y las limitaciones es el hecho primero e insoslayable de la existencia. La vulnerabilidad de nuestro Ser nos hace susceptibles a los dolores del juicio y el desprecio de la sociedad y a la falla de nuestros cuerpos. Pero incluso todas esas formas del sufrimiento, terribles como son, no alcanzan para corromper el mundo. […] Para eso, como afirmó Hitler con tanta claridad, se necesita la mentira».

«Para la gran mentira se necesita, primero, la mentira pequeña. La mentira, metafóricamente hablando, es la carnada que usó el Padre de las Mentiras para enganchar a sus víctimas. […] Nos podemos engañar a nosotros mismos, y a los demás, para hacernos creer y actuar como si las cosas fueran distintas de como sabemos que son. ¿Y por qué no mentir? ¿Por qué no torcer y distorsionar las cosas para obtener una pequeña ganancia, para suavizar las cosas, para mantener la paz, para no herir sentimientos?»

«La razón es simple. Todo se desmorona. Lo que ayer funcionaba no va a funcionar hoy necesariamente. […] Eso es el caos del submundo que crece, como una inundación, para consumir lo conocido. Pero no es el Infierno aún. El Infierno llega luego. El Infierno llega cuando las mentiras han destruido la relación entre el individuo o el estado y la realidad».

9. Presume que la persona a la que escuchas podría saber algo que tú no

«Si escuchamos sin juicio previo, en general al gente nos dirá todo lo que piensa, y con muy poca falsedad. La gente nos dirá las cosas más asombrosas, absurdas, interesantes».

«Vivimos amenazados por la enfermedad, el autoengaño, la infelicidad, la malevolencia, la traición, la corrupción, el dolor, las limitaciones. […] Hay que aceptarlo antes de poder conversar filosóficamente, en lugar de convencer, oprimir, dominar o entretener [por medio de la conversación]. Hay que aceptar esto para poder tolerar una conversación en la cual la Palabra, eternamente mediadora entre el orden y el caos, opere, psicológicamente hablando. Para tener esta clase de conversación es necesario respetar la experiencia de los compañeros de diálogo. […] Es como si uno se escuchara a sí mismo durante una conversación así».

«Así que escucha, escúchate a ti mismo y escucha a los demás con los que hablas. Tu sabiduría consistirá entonces no en el conocimiento que ya tienes sino en la búsqueda continua del conocimiento, que es la forma superior de la sabiduría».

10. Habla con precisión

«Cuando las cosas dejan de ser específicas, de tener precisión, las paredes se resquebrajan y se presenta el caos».

«En muchos hogares, en las décadas recientes se ha demolido la división tradicional del trabajo hogareño, muchas veces en nombre de la liberación y la libertad. Esa demolición, sin embargo, no ha dejado como consecuencia una gloriosa falta de restricciones sino caos, conflicto e indeterminación. A la huida de la tiranía suele no seguirle el Paraíso sino una travesía en el desierto, sin rumbo, confundidos y deprived».

«Cuando todo se viene abajo, y el caos reemerge, podemos darle estructura, y restablecer el orden, mediante nuestra palabra. Si hablamos con cuidado y precisión, podemos resolver las cosas, y ponerlas en el lugar adecuado, y establecer un nuevo objetivo y dirigirnos hacia él, con frecuencia en comunidad, si negociamos, si logramos el consenso. Si hablamos sin cuidado o precisión, en cambio, las cosas permanecen difusas. […] La niebla de la incertidumbre no se disuelve y no hay cómo negociar nuestro paso por el mundo».

11. No molestes a los niños cuando patinan

«Pienso en los hombres jóvenes. Como beneficiarios privilegiados del patriarcado, sus logros se consideran inmerecidos. Como potenciales adherentes a la cultura de la violación, son sexualmente sospechosos. Sus ambiciones los hacen saqueadores del planeta. No son bienvenidos».

«Mientras escribo esto, recibo la última edición de The Economist. ¿Su nota de tapa? ‘El sexo débil’: se refiere al masculino. En las universidades modernas las mujeres son hoy más del 50% de los estudiantes en más de dos tercios de las disciplinas».

«Los niños sufren en el mundo moderno. […]  Las niñas juegan, por ejemplo, juegos de niños, pero los niños se resisten más a jugar juegos de niñas. Esto en parte se debe a que resulta admirable que una niña gane cuando compite con un niño. También está bien que pierda con un niño. Pero para un niño ganarle a una niña no está bien, y con frecuencia perder ante una niña está menos bien.»

«Las niñas pueden ganar al gana dentro de su propia jerarquía: al ser buena en lo que las niñas valoran, como niñas. Pueden agregarle a esta victoria el hecho de ganar en la jerarquía de los niños. Los niños, sin embargo, sólo pueden ganar si ganan en la jerarquía masculina. Pierden estatus, entre las niñas y los niños, si son buenos en lo que las niñas valoran».

«Nelson Muntz de Los Simpsons es muy necesario para el pequeño grupo social que rodea al antihéroe hijo de Homero, Bart. Sin Nelson, el Rey de los Bullies, la escuela pronto quedaría infestada por Milhouses resentidos y susceptibles, Martin Princes narcisistas e intelectuales, niños alemanes tragachocolates y el infantil Ralph Wiggums. Muntz es un correctivo, un niño duro y autosuficiente que utiliza su propia capacidad de desprecio para decidir qué línea de comportamiento inmaduro y patético simplemente no se puede cruzar».

12. Cuando te cruces un gato en la calle, acarícialo

«¿Qué puede pensar una persona razonable cuando se enfrenta, por ejemplo, con una criatura que sufre? […] ¿Cómo es posible que un Dios buena permita que exista un mundo así? […] ¿Pero hay alguna alternativa coherente, dados los horrores obvios de la existencia? ¿Se puede realmente justificar al Ser, con sus mosquitos que transmiten malaria, sus niños soldados y sus enfermedades neurológicas degenerativas? […] No creo que sea posible responde esta pregunta pensando. Pensar conduce inexorablemente al abismo».

«Hay algo que supera al pensamiento, a pesar de su poder realmente asombroso. Cuando la existente se revela como existencialmente intolerable, la razón colapsa sobre sí misma.En esas situaciones —en lo profundo— lo que funciona es prestar atención, no pensar».

«Cuando te cruzas con un gato en la calle, pueden pasar muchas cosas. I veo un gato en la distancia, por ejemplo, mi parte maligna quiere startle it con un sonido fuerte [que imita el siseo] Eso hará que un gato nervioso infle su pelaje y se pare de costado, de manera tal que parezca más grande. […] Pero cuando me siento bajo control, me agacho y lo llamo, así puedo acariciarlo. A veces se irá. Otras veces me ignorará por completo porque es un gato. Pero a veces se va a acercar, me va a dar un cabezazo en la mano que lo espera, y se va a sentir contento.»

«Y acaso cuando sales a caminar y la cabeza te da vueltas, se te aparecerá un gato y si le prestas atención podrás recibir un recordatorio, de sólo quince segundos, de la maravilla del Ser, y eso puede compensar el ineradicable sufrimiento que lo acompaña».