Arte, fotografía, referencias que enriquecen todos los procesos personales y profesionales.

Del balcón rojo del Wallstreet cae un hombre. La noche ya se ha acomodado contra las puertas de los bares que se niegan a sacrificar sus sillas a los lunes. Alrededor del cuerpo se acumulan los ojos, y su sangre no se decide a ser poema sobre el gris que nos soporta.

Somos sombras sobre la carne. Metáforas fáciles, almas espantadas y curiosas frente a la vergüenza de un salto.

Ha sido apenas un piso, pero ahí está. Manso alcahueta de la muerte: no sé rebela, no lucha. Se deja ir con el hilo delicado de sangre que va a esconderse a la se arrastra hasta la alcantarilla. Algo ha de salvarse, así sea para la sed de las ratas.

Yo levantó la mirada, no me alcanza para conmoverme, cuando llevas a cuestas un cementerio de sueños, no te me conmueven los fantasmas.

Su cabeza recibió el impacto, esta consciente e inmóvil, su mente divagaba por parajes inciertos. El alma, que de seguro no habita en las formas, lo mira. Hay más, pensé. Una presencia que no se va con la ambulancia y que brilla tenue entre la geometría de las luces de la noche.




 

Es necesario que en consideración del bien común se abstengan de seguirle la corriente al objeto del deseo en temas en los que claramente se equivoca. Independiente de los innegables beneficios personales que esta conducta pueda brindarles, están contribuyendo irremediablemente a la multiplicación de la estupidez y el deterioro del bienestar general. Así que la próxima vez que diga algo estúpido, piénselo dos veces, ¿De verdad vale la pena darle la razón por un polvo? Olvidelo, ya se puede venir en paz. Qué la belleza siga en su ignorancia. 

Ayer era una linea de sol avanzando sobre cuerpo alma.

El toque de una pluma en el cuello.

Delicada y ausente.

Quiero decir que incluso extrañarte fue un abrazo.

Que es dulce el recuerdo de tu aroma

y el beso fantasma que dejaste en mi mejilla.

La espera tambien es un regalo, para quien aguarda en la esperanza.

Aveces solo somos viento y no abrazo.

Callaban las corrientes del bosque para espiar a las bestias que merodeaban entre las afiladas hojas de hierba. Sospechaban las raíces de los pasos que esquivaban los arboles frutales, los abrevaderos del río. ¿A donde iban cuando se hacían vuelo? Cuando se desplomaban los cuerpos vacíos en los ombligos del llano.

El tiempo y su vulgaridad, trajo otros cuerpos sin vuelo. Ya no había silencio, ya no había misterio.

Adivinas la historia del mundo en las manchas de la mesa, las migajas en los dedos te recuerdan el asco que te producen las almas de arena, un fantasma te lame la comisura de los labios, sobre las vitrinas se desfiguran los cuerpos del paseo Junín y sus nombres invisibles se repiten en los bolsillos secretos del aburrimiento.  Te dices: deja de guardar nombres manchados debajo de la lengua. Si dices Carolina, vas a volver a vomitar un poco sobre tu alma.

-Carolina

Silencio

Tu dedo juega con una gota de café, la empuja de un lado a otro hasta que se evapora.

La servilleta huye con el viento, busca la calle, te abandona.

Hu Wan Pen es el primer hombre en dar un salto evolutivo que cambiará la historia de la humanidad. A sus 12 años Hu perdió su pene sin razón aparente, un día volvió del colegio y el pene simplemente no estaba; en su lugar un pequeño conducto que apenas sobresalía, escurría copiosamente un poco de sangre y orina. El desconcierto fue generalizado, las explicaciones de los expertos no convencieron a nadie y el niño lloraba en los rincones y se miraba la entrepierna estirando la pretina resortada de su pantaloneta de algodón. Leer más

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Crece desde el ombligo un dolor oscuro, una sombra beso, un abrazo que se ha hecho asco, un dolor pasmado.
Todo pasa por que si.
Vendió su sombra y se hizo noche.
¿A donde llevas mi corazón? Al mío.

El tema de mi próxima película es el odio, hace más de dos meses que no toco el guión y empieza a ponerme nervioso. La urgencia de escribir, la inquietud cuando no lo haces, es una buena señal de tener algo bueno en el coco. El punto de partida podrá parecer sencillo, pero podría caer fácilmente  en el bodrio telenovelesco si no se le toma con cuidado. Se trata de la transformación de las relaciones, en la dirección de la reconciliación, si no del nacimiento del odio. Cómo germinan un odio tan fuerte que supera la misma voluntad de los personajes, llevándolos lejos de sus posiciones morales. Se trata por supuesto de una apuesta arriesgada. Relata las relaciones entre padre e hijo, hombre y mujer, así cómo el odio secreto de una enfermera con su paciente octogenaria. Las circunstancias en que se cruzan dichas historias son confusas para mí, cómo en otros proyectos, realmente no hay necesidad de justificar su coexistencia, pero la tentación de que compartan tiempos, espacios o relaciones es grande. Veo la cinta como un viaje sin orden por los pasillos de un centro comercial de Medellín, un laberinto de muchos niveles que se va desentramando, con patios y salidas inesperadas hacia ningún lado. Literalmente los personajes terminal al sol de la calle. La situación no se resolverá, cómo diría Dostoviesky, he prometido contarles el nacimiento del odio, nada más.

Fragmentos

1. Yérguete, con los hombros hacia atrás

«La jerarquía de dominio no es el capitalismo. No es el comunismo, tampoco. No es el complejo militar-industrial. No es el patriarcado, ese artefacto cultural desechable, maleable, arbitrario. Ni siquiera es una creación humana, no en el sentido más profundo. Es en cambio un aspecto casi eterno del medioambiente. […] Hemos luchado por una posición desde antes de tener piel, o manos, o pulmones, o huesos. Poco hay más natural que la cultura. Las jerarquías de dominio son más antiguas que los árboles». Leer más

Por que no importa lo mucho que la ames, o lo mucho que sufras, que triunfes o fracases, ella nunca se va a arrepentir, casi seguro no va a recordarlo y si lo hace, será solo un momento ni tan siquiera tibio. Su sonrisa cortó el hilo que la unía a tu alma, eres una cometa que va en picada al mar y las cometas no nadan.

No soy una cometa.

Lo eres, ¿otra cerveza?

NO

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