Es necesario que en consideración del bien común se abstengan de seguirle la corriente al objeto del deseo en temas en los que claramente se equivoca. Independiente de los innegables beneficios personales que esta conducta pueda brindarles, están contribuyendo irremediablemente a la multiplicación de la estupidez y el deterioro del bienestar general. Así que la próxima vez que diga algo estúpido, piénselo dos veces, ¿De verdad vale la pena darle la razón por un polvo? Olvidelo, ya se puede venir en paz. Qué la belleza siga en su ignorancia. 

Ayer era una linea de sol avanzando sobre cuerpo alma.

El toque de una pluma en el cuello.

Delicada y ausente.

Quiero decir que incluso extrañarte fue un abrazo.

Que es dulce el recuerdo de tu aroma

y el beso fantasma que dejaste en mi mejilla.

La espera tambien es un regalo, para quien aguarda en la esperanza.

Aveces solo somos viento y no abrazo.

Callaban las corrientes del bosque para espiar a las bestias que merodeaban entre las afiladas hojas de hierba. Sospechaban las raíces de los pasos que esquivaban los arboles frutales, los abrevaderos del río. ¿A donde iban cuando se hacían vuelo? Cuando se desplomaban los cuerpos vacíos en los ombligos del llano.

El tiempo y su vulgaridad, trajo otros cuerpos sin vuelo. Ya no había silencio, ya no había misterio.

Vendió su sombra y se hizo noche.
¿A donde llevas mi corazón? Al mío.

El tema de mi próxima película es el odio, hace más de dos meses que no toco el guión y empieza a ponerme nervioso. La urgencia de escribir, la inquietud cuando no lo haces, es una buena señal de tener algo bueno en el coco. El punto de partida podrá parecer sencillo, pero podría caer fácilmente  en el bodrio telenovelesco si no se le toma con cuidado. Se trata de la transformación de las relaciones, en la dirección de la reconciliación, si no del nacimiento del odio. Cómo germinan un odio tan fuerte que supera la misma voluntad de los personajes, llevándolos lejos de sus posiciones morales. Se trata por supuesto de una apuesta arriesgada. Relata las relaciones entre padre e hijo, hombre y mujer, así cómo el odio secreto de una enfermera con su paciente octogenaria. Las circunstancias en que se cruzan dichas historias son confusas para mí, cómo en otros proyectos, realmente no hay necesidad de justificar su coexistencia, pero la tentación de que compartan tiempos, espacios o relaciones es grande. Veo la cinta como un viaje sin orden por los pasillos de un centro comercial de Medellín, un laberinto de muchos niveles que se va desentramando, con patios y salidas inesperadas hacia ningún lado. Literalmente los personajes terminal al sol de la calle. La situación no se resolverá, cómo diría Dostoviesky, he prometido contarles el nacimiento del odio, nada más.

Fragmentos

1. Yérguete, con los hombros hacia atrás

«La jerarquía de dominio no es el capitalismo. No es el comunismo, tampoco. No es el complejo militar-industrial. No es el patriarcado, ese artefacto cultural desechable, maleable, arbitrario. Ni siquiera es una creación humana, no en el sentido más profundo. Es en cambio un aspecto casi eterno del medioambiente. […] Hemos luchado por una posición desde antes de tener piel, o manos, o pulmones, o huesos. Poco hay más natural que la cultura. Las jerarquías de dominio son más antiguas que los árboles». Leer más

Por que no importa lo mucho que la ames, o lo mucho que sufras, que triunfes o fracases, ella nunca se va a arrepentir, casi seguro no va a recordarlo y si lo hace, será solo un momento ni tan siquiera tibio. Su sonrisa cortó el hilo que la unía a tu alma, eres una cometa que va en picada al mar y las cometas no nadan.

No soy una cometa.

Lo eres, ¿otra cerveza?

NO

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Una animación maravillosa sobre la fotografía, la memoria, la vida.  Leer más