Frederick Wiseman es un director y productor de documentales, por alguna razón, wikipedia considera importante recordarnos que nació en una familia juidía; eso fue el 1 de enero de 1935 en Boston, Massachusetts, U.S.A. Wiseman (hombre sabio) abandonó su carrera como abogado y profesor de derecho para dedicarse a realizar algunos de los mejores documentales que existen.




Realizó una serie de películas que examinan instituciones sociales:  hospitales, policía, escuelas, etc.

En este sentido me hace pensar mucho en Michel Foucault; pero es sospechoso que siempre piense en él, así que dejaremos eso de lado por un tiempo.

Wiseman es bastante reconocido por su integridad periodística y sus reportajes de investigación, ambas han sido premiadas en reiteradas ocasiones, al parecer por jurados menos inocentes que los del Nobel de Paz.

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Su Cine

Su primer largometraje fue The Cool World (La Guerra Fría) fue realiado en 1963, allí fue productor. Después sumó el rol de director durante la obra que más me interesa por el momento: Titicut Follies.

Titicut Follies (1967) fue dirigida por Wiseman y filmada por John Marshall, nos muestra el Hospital Estatal para Criminales Dementes Bridgewater, una institución correccional de Massachusetts.

El título de la película se toma de un concurso de talentos organizado por los internos del hospital, y este a su vez, de la lengua Wampanoag  y el nombre que este pueblo daba al cercano río Taunton.

Titicut Follies retrata la existencia de los ocupantes de Bridgewater, algunos de ellos en estado catatónico, encerrados en celdas sin luz, y que sólo podían bañarse de vez en cuando. También nos presenta presos / pacientes sometidos a tratos «inhumanos», son obligados a desnudarse en público, se les da alimentación forzada; o sufren la indiferencia e intimidación por parte de muchos de los funcionarios de la institución.

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Después de esta experiencia produce y dirige todas sus películas. Todas retratan instituciones estadounidenses y han sido emitidas en la PBS, la cadena estadounidense de televisión pública, una de las principales entidades que han financiado sus proyectos.

El estilo de las películas de Wiseman se considera a menudo modo observacional, que tiene sus raíces en el cine directo. Sin embargo, a Wiseman no le gusta este término:

Lo que intento hacer es montar las películas de forma que tengan una estructura dramática, razón por la cual rechazo hasta cierto punto el término cine observacional o cinéma vérité porque , para mí, el cine observacional connota el hecho de moverse por ahí considerándolo todo igual de importante, y eso no es cierto. Por lo menos yo pienso que esto no es cierto y que el cinéma vérité es simplemente un término pomposo francés que según mi opinión no significa nada. Aftab, Weltz

Los films de Wiseman, se presentan como elaboración de una experiencia personal y no como una ideología objetiva. (En esto me identifico mucho con su cine).

En muchas entrevistas Wiseman enfatizó que sus películas no pueden ser y no son faltos de sesgo. A pesar del ineludible sesgo que se introduce en el proceso de hacer una película, él todavía siente que tiene ciertas obligaciones éticas con respecto a cómo retrata los eventos en sus films:

Mis films se basan en el no-escenario, la acción des-manipulada…la edición es altamente manipuladora, y la captura es altamente manipuladora… lo que elegís para capturar, el modo en que lo hacés, el modo en que lo editás y la forma en que lo estructurás…todas esas cosas representan elecciones subjetivas que hiciste… En (Belfast, Maine) tenía 110 horas de material y sólo usé 4, casi nada. La compresión entre la secuencia representa una elección y luego el modo en que las secuencias son arregladas en relación con las otras representan también una elección.

Todos los aspectos de un film documental implican elección y en consiguiente son manipuladoras. Pero la ética…trata de hacer una pelócula que sea verdad para el espíritu de tu sensación de qué está ocurriendo. Mi visión es que esos films están sesgados, son prejuicios, condensados, comprimidos, pero justos. Pienso que lo que hago es hacer películas que no están acertadas en ningún sentido objetivo, sino acertadas en el sentido de que yo creo que son una justa suma de las experiencias que yo tuve haciendo la película.

Pienso que tengo una obligación hacia las personas que consintieron en estar en el film…cortar eso de una manera en que pueda mínimamente mostrar qué fue lo que yo sentí en ese momento en particular.

Wiseman trabaja sólo cuatro o seis semanas en las instituciones que retrata, casi sin preparación. Pasa el grueso del perído de producción editando el material, tratando de encontrar el ritmo para hacer una películas.