Hace casi medio siglo las empresas descubrieron que hacer cosas que duren para siempre era rentable, pero no les permitía crecer sin límites para llenar las expectativas de los mercados especulativos. Poco a poco empezaron a introducir productos que no duraran tanto como los anteriores y cuando se dieron cuenta que la gente había empezado a repararlos una y otra vez, arruinando sus planes de obsolescencia programada… pues los empezaron a diseñar de forma que fueran IRREPARABLES.

Lo que quieren las empresas es obligarte a comprar nuevo y para eso te obligan a reparar con ellos a precios ridículos, si acaso te dicen que se puede reparar. Cómo te obligan, te amenazan con la garantía del producto. Si alguien más lo toca, se acaba la garantía.

Esto implica un importante problema para los consumidores, que tienen que aceptar sí o sí los precios que aplica el fabricante. Eliminan la competencia, se convierten en un monopolio de servicios de reparación: se cagan en ti, se cagan en los técnicos que pueden arreglar tus aparatos y se cagan en el planeta.

Colombia es el infierno de los precios altos, incluso en el mercado del usado. El movimiento derecho a reparar puede equilibrar este mercado donde los impuestos y los intermediarios hacen inaccesible el acceso a la tecnología. Y donde la baja disponibilidad y la rosca del usado asfixian al consumidor menos informado.

La parte más importante es crear o transformar la legislación, las leyes. Pero la otra gran parte es crear conciencia y comunidades donde circule el conocimiento necesario para reparar y aprovechar los usados. Formar ciudadanos dispuestos y capacitados para dar más vida a sus herramientas.

La menta es reducir el impacto ambiental de la cultura del desecho electrónico, de la cultura ciudadana y la cultura empresarial. Por que la realidad es que son los diseños de las empresas, su interes en producir cosas que se dañen y sean descartables (no importa su precio) lo que nos ha llevado a un escenario terrible, donde incluso la libertad de reparar tus cosas, es vista como una amenaza a sus ganancias.

¿Qué queremos? No solo que los dispositivos ofrezcan una mayor eficiencia energética, sino también que sean más duraderos y que sean más fáciles de reparar a lo largo de todo su ciclo de vida. La clave es esa: QUEREMOS COSAS FÁCILES DE REPARAR.

No más pegantes donde debería haber tornillos, no más partes soldadas sin necesidad, no más dispositivos secuestrados desde el diseño. Piezas tecnológicas caras que realmente nunca son tuyas, que desde el punto de vista de la empresa: no deben ser reparadas, mejoradas o modificadas por el comprador.

¿DONDE EMPEZÓ TODO?

El ‘derecho a reparar’ tiene su origen en Estados Unidos, y en la industria automotriz. Todo parte de la Ley de Derechos de Reparación de los Propietarios de Vehículos de Motor de los Estados Unidos, del año 2012, por la cual se obligó a los fabricantes a proporcionar toda la documentación técnica para que cualquier persona pudiera llevar a cabo la reparación de sus vehículos. A raíz de esta norma, la Coalición por el Derecho a la Reparación –The Repair Association, ahora- empezó sus movimientos para llevar estos principios a la industria electrónica.

Si, es necesario que las empresas nos suministren suficiente información sobre como construye lo que nos vende, para que podamos repararlo y darle más vida útil. Y sobre todo, para que las nuevas generaciones tengan un entendimiento de como funcionan las cosas que los rodean. Y que esas cosas aporten a la humanidad con una mayor vida útil.

¿QUÉ VAMOS A LOGRAR JUNTOS?

Lo que se queremos lograr es que los fabricantes de dispositivos electrónicos tengan la obligación de cumplir estas pautas de diseño:

  • Que el reciclaje de sus dispositivos requiera de unos recursos reducidos para ser efectivo.
  • Que las reparaciones se puedan llevar a cabo fuera del servicio oficial del propio fabricante.
  • Que la información necesaria para reparar esté disponible al publico.
  • Que las partes necesarias para reparar estén disponibles al publico a un precio razonable.

¿No te gustaría poder usar ese gran equipo que tanto te gusta por más tiempo?

¿Encontrar esa parte que cuesta más que tu celular a un precio razonable?

¿Qué tu técnico tenga la información necesaria para reparar tu equipo sin tener que adivinar y ponerlo en riesgo al hacer sus reparaciones?

¿Qué todos esos equipos que se desechan y podrían tener una segunda vida le sirvieran a alguien?

¿Qué llegue menos basura a nuestro medio ambiente?

TU PUEDES QUERER TODO ESO, LAS EMPRESAS SOLO QUIEREN MÁS DINERO

¿Por qué los fabricantes siguen comportandose de esta manera? Hay compañías como Apple que únicamente ofrecen reparaciones OEM y en proveedores autorizados con la justificación de evitar así la divulgación de secretos comerciales. Y pueden hacerlo porque la legislación les permite anular la garantía en caso de que se lleve a cabo una reparación fuera de su servicio técnico oficial.

Estas reparaciones, cuando aceptan hacerlas, pueden ser más costosas que los mismos equipos.

Para los usuarios, que poco interés tienen en los secretos comerciales, no es más que una limitación en la disponibilidad de servicios de reparación. Y para el mercado, una forma de monopolio y competencia desleal que indudablemente afecta a los precios en contra del usuario.

Los tiempos cambian y a veces es para mal.
Vamos a cambiarlos para bien.

Hay muchas personas que necesitan partes o equipos para su estudio, trabajo o sencillamente para tener acceso a internet en casa y compartir con sus familias. Ese equipo que a tí ya te parece obsoleto puede cambiar la vida de alguien.

Incluso si está dañado algunas partes pueden servir para reparar otros equipos.

Dona tus equipos dañados o en desuso, ayuda a otros y al planeta.

Existen muchas cosas que están a una búsqueda en internet de ser reparadas. Esto puede evitar que deseches algo en buen estado o ahorrarte unos pesos.

Tu tiempo libre tambien puede ser de más calidad, reparar es un acertijo tras otro, lograr pequeñas reparaciones puede ser muy satisfactorio.

En un mundo donde cada día más marcas quieren venderte cosas desechables, elegir modelos que puedan sobrevivir largo tiempo y ser reparados es una pequeña revolución en si misma. Tal vez no tengas lo último en tecnología, pero muchas veces, NO NECESITAS LO ÚLTIMO.

Son nuestras compras las que alientan buenas o malas prácticas empresariales: si premias a quienes construyen cosas que se dañan fácil o que son irreparables por diseño, estás dañando el planeta y a tus hermanos humanos.

Alrededor de las herramientas, las reparaciones, las partes se puede socializar y crear valor.

Si conoces a un buen técnico que te ayudó, recomiendalo.

Si ves a un amigo tomar malas decisiones en sus compras conversa con él y has su vida mejor.

Si algo es irreparable hazlo saber en la comunidad y ofrece sus partes, dónalas o véndelas a un precio que haga viables las reparaciones.

NO ESPECULES CON LOS USADOS O LAS PARTES.

Colombia es uno de los lugares donde es más caro conseguir partes o computadores usados a buen precio. Es por los especuladores.

Necesitamos un mercado con precios realistas que no lleven reparaciones viables a callejones sin salida.

EL CRECIMIENTO LINEAL

Al infinito y más allá.

Tomar, hacer, usar y descartar. ¿Cuantas veces puedes vender algo que dura? Fue la pregunta que se hicieron los economistas que quieren ganancias en crecimiento exponencial. Ganar cada día más que ayer, vender cada día más y más.

Pero si ya vendimos a todo el mundo ¿Cómo seguimos vendiendo? Esperamos a que se dañen las cosas, ofrecemos un nuevo producto mejor o hacemos cosas que se dañen rápido y así nunca faltará clientela.

Curiosamente ese es el escenario en que estamos atrapados, las empresas crean cosas carísimas, diseñadas para fallar de una forma u otra: ya sea que se dañe su apariencia o su funcionamiento, en un par de meses tendrás que reemplazar ese teléfono con cuerpo de cristal. Por que literalmente hemos llegado a tener productos de cristal irreparables.

LA ECONOMÍA CIRCULAR

Una respuesta que debe ser acompañada de fuerte presión social.

La «economía circular» será el nuevo modelo económico mundial, si logramos poner en su lugar a las grandes empresas. ¿Qué es y cómo funciona?

Es un modelo económico que prescribe un diseño ecológico para computadoras portátiles, teléfonos y tabletas y establece ciertas normas técnicas en relación con las piezas reparables y reemplazables. Así como la colaboración de los sectores de producción para crear cadenas limpias y diseños que permitan el máximo aprovechamiento de los recursos.

En términos generales, el modelo pretende tener menor impacto ambiental y permitir la reutilización de componentes, materiales…

Algunas legislaciones quiere restringir los productos de un solo uso, abordar la «obsolescencia prematura» y prohibir la destrucción de bienes duraderos no vendidos, para que los productos sostenibles se conviertan en norma. (Si, las empresas destruyen vienes que no logran vender en plazos de comercialización arbitrarios que producen montañas de residuos y un impacto ambiental considerable).

Se pretender extender la vida útil de los productos, a través de medidas que afecten al diseño y la producción para alentar la reparación, reutilización y reciclaje; tiene como objetivo reducir el uso de recursos y reducir el impacto ambiental de comprar y vender productos electrónicos.

LA ESPERANZA DE VIDA HUMANA

Y LA DE NUESTROS ARTÍCULOS ELECTRÓNICOS

Obsolescencia tecnológica programada: Que un aparato electrónico de cualquier tipo “no dura tanto como antes” es algo palpable para los consumidores en todo el mundo.

Lo terrible es que debería ser al contrario. Crear cosas maravillosas, que duren, que se puedna modificar, re-potenciar, de manera limpia y eficiente.

Curiosamente, cuando menos duran los productos es cuando tenemos mayor capacidad tecnológica para fabricar productos de larga vida útil, un buen número de servicios de mantenimiento oficiales y de terceros y muchos usuarios con ganas de reparar/actualizar sus equipos.

Sabemos crear más cosas y mejor que nunca; pero no lo aplicamos, por que necesitamos que nada dure, para vender, vender, vender.

La obsolescencia tecnológica (y la de otros segmentos de consumo) puede presentarse de distintas maneras:

  • Percibida, especulativa, psicológica/social.
  • Planificada/programada.

Esta última es la más preocupante ya que refiere una técnica por la que un fabricante estudia y calcula un tiempo de vida limitado de un producto electrónico o componente y lo desarrolla bajo ese parámetro temporal.
Cuando se cumple el plazo, el equipo cae en desuso al mostrar un rendimiento insuficiente en comparación con los modelos actuales o lo que es peor, el equipo se avería y el gran coste de la reparación o la imposibilidad de hacerlo. Te obligan a comprar uno nuevo.

En definitiva, el producto electrónico queda obsoleto, no funcional, inútil o inservible en un tiempo determinado por el fabricante. El objetivo no es otro que vender nuevos modelos y seguir la cadena.

Obviamente, no toda la obsolescencia es planificada porque la gran velocidad en el desarrollo de nuevas tecnologías incide en una obsolescencia sobrevenida.

No solo los fabricantes son responsables. El marketing convierte a los consumidores en idiotas desaforados en busca de objetos que les brinden prestigio y eso nos tiene jodidos. La moda promovida en feroces campañas publicitarias animan a un constante cambio de productos. Los teléfonos móviles inteligentes son un claro ejemplo, con pocos o ningún cambio significativo de hardware en generaciones, pero cuyos cambios, en ocasiones meramente cosméticos, se venden como “últimas novedades tecnológicas”.

Estas prácticas de obsolescencia programada están conectadas con la imposibilidad de ejercer el derecho a reparar. Los usuarios debemos poner de nuestra parte, haciendo uso de un consumo responsable a medida de nuestras necesidades. Apoyando a las empresas que hacen las cosas bien, para nosotros y para el planeta. Dejando de comprar a precios ridículos objetos de prestigio y señalando dicha práctica como lo que es: algo idiota. Así que aprende y únete a la lucha por el derecho a reparar. Es duro, entretenido, gratificante y tendrá un impacto real sobre el planeta. Sobre la vida de todos los ciudadanos que logren crear legislación en sus países. Leyes que nos devuelvan un poco de sentido común.

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Catalina (Sigan a Cata y su arte)es una pintora de Medellín que ha transformado su vida a través del arte y la segunda persona en donar al proyecto. El primero fue mi hermano, con un Asus para rescatar partes. Ella por su lado tenía en casa una maquina HP Dv4 muy antigua pero funcional y […]

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