Podrida de la entrepierna al alma se adorna con flores y hojas del monte. Aquí y allá se regala indómita y potente en las ruinas de su libertad. Solo su recuerdo me visita,  aquí nos reunimos, sus sombras y mis sombras.

Cadáver del sueño, una tumba de papel para las flores de un día. Una cuna para las moscas, una pocilga donde se revuelca el silencio.