La luz de los faroles se rompe en las cortinas y los barrotes del nicho

Sueña el espejo al fondo del pasillo con un mundo trizado

Con la piel de todos los espejos

Sueña

Con el fulgor de mil rostros

Con la trayectoria de una lagrima eterna

Con la trayectoria de la luz que lo evade

Sueña el espejo su reflejo infinito en los ojos del hombre

Sueña de la noche

los ojos que se cierran

Sueña en el estertor que lo multiplica contra el piso

se desvela con el sentido que lo elude

el destino de la palabra y el poema.