La mujer ideal que, consciente o inconscientemente, boceteamos a diario sobre la pantalla de expectativas se renueva con cada encuentro con la belleza. Cada encuentro con la infinita variedad que ofrece la existencia y se borronea con cada latido. Al final sobre el algodón manchado por el carboncillo y la goma de borrar está la nube de trazos, pistas, desengaños.

Hay una canción que me recuerda a un amor, tal vez… bueno, un amor. Me la recuerda, por que la canción misma evoca una época llena de contradicciones, esperanzas y desengaños. Además de aparecer en una de mis series favoritas de todos los tiempos.